Naymlap

Miguel Cabello Balboa, misionero español del siglo XVI, consignó en su Hiscoria del Perú. La damos a continuación, porque está reputada como la partida de nacimiento de Lambayeque y de los demás pueblos de este departamento:

En una época muy remota, arribó a las playas de la hoy caleta de San José y al pié de la desembocadura de un río que se llamá Faquísllanga (río de Lambayeque), una gran flota de balsas tripuladas por numerosos extranjeros que tenían por jefe a un hombre de gran talento y sobrado valor, llamado Naymlap, a quien acompañaba su esposa Ceterni, y servíanie: Pitazofi, su tocador de trompeta o caracol marino; Ninacolla que cuidaba de su trono y litera; Ninagentue, su copero; Fengasigde encargado de regar polvo de conchas por los lugares en donde debía pasar; Ochocalo, su cocinero; Xam, al cuidado de los untos y colores ccn los que adornaba su cara; Ollopcopoc, que preparaba sus baños; Llapcbillulli que confecctonaba con suma habilidad sus vestidos y túinicas con plumas.

Terminado el desembarque, abandonaron sus balsas y se internaron, avecindándose en el país, construyendo como a media legua de la desembccadura un templo’ al que nombraron Chot y en el que colocaron un ídolo que habían traído consigo, el cual representaba la imágen de su iefe. Era hecho de una piedra verde y se llamaba Llampallec,lo que quiere decir: Figura o estatua de Naymlap’.

Acompañaban a Ceterni otras mujeres, concubinas, unas de Naymlap, esposas otras de los demás hombres de su séquito.

Después de un largo reinado sobre su pueblo que constituyó con el nombre de Llampallec, murió Naymlap’ deiando un gran número de hijos. Para hacer creer qu era inmortal, se esparció la voz de que por su propio póder se había dado alas y elevádose al cielo. Mas, sus compañeros, afligidos de su partida, abandonaron el lugar yéndose en distintas direcciones en busca de su jefe. Muchos de ellos, no regresaron a pesar de que tenían familia numerosa y de que las tierras que poseían eran muy fértiles. Solamente quedaron en el país 1os hijos nacidos en él.

El sucesor de Naymlap fué Cium, y que seccasó con una ióven llamada Zolzdoñi. En ella y en algunas concubinas, tuvo doce hijos; de cada uno de los cuales quedó una descendencia numerosa. Su reinado fuélargo. Viendo próxima su muerte, enCerróse en un subterraneo, ocultándola del conocimiento de su pueblo, pera conservar, en éste la creencia de que era inmortal como Naymlap.

Los indios cuentan como sus sucesores a Escuñain, Mascu, Cuntipallec, Allascunti, Nofenech, Malu, Muslan, Lamecoll, Lanipatcun, Acunta, y por último, Tempellec, que fué también el último príncipe de esta dinastía. El prerendió cambiar de sitio al ídolo de Naymlap, que se había colocado en Chot; pero este proyecto le causó la desgracia: se le apareció el demonio bajo la forma de una bella jóven, tratando de seducirle; pero apenas había consumado su crímen, comenzó a llover, hecho que jamás se había presentado en los llanos. Aquel diluvio tuvo de duración treinta días, y fué seguido de un año de esteriiidad y de hambruna. Los sacerdotes y jefes que tuvieron conocimiento de su pecado, lo consideraron comoo la causa de este desastre ; se incautaron de su persona y lo arrojaron al mar, atado de pies y manos.

De los doce hijos que tuvo Cium, y que junto con sus proles fueron a establecerse en diterentes regiones, se menciona a los siguientes: Nor, que fundó Cinto; Calla, que fundó a Cúcume (Túcume) y Cuntipallec a Collíque.

Cuando murió Namlap su sastre Llapchillulli fué a establecerse en el valle de Jayanca, donde sus descendientes reinaron duranle largo tiempo.

Las costumbres de los antiguos descendientes de Naymlap, han sido descritas por los historiadores españoles Pedro Cieza de León y Miguel Cabello Balboa.